11 marzo 2010

El manual del debutante ruso


Me pasó con la saga de La Guerra de las Galaxias. Tras ver cómo se estiraba el argumento hasta completar una trilogía, pensé que ya estaba bien, que se cerraba un ciclo que haría historia en el cine de ciencia ficción. Pero hete aquí que George Lucas, dotado de un equipo de guionistas rebosantes de imaginación y ávido de rápidas ganancias, se sacó de la manga una trilogía más, precuela de la anterior. Precuela o “por si cuela”. Y coló. Vaya si coló…

Con el recuerdo de esa experiencia empecé a leer “El manual del debutante ruso”, primera novela de Gary Shteyngart (Leningrado/San Petersburgo, 1972) que ya había triunfado en nuestro país hace dos años con “Absurdistán”, su segunda novela, la cual no es la Guerra de las Galaxias pero sí la guerra de dos mundos: Oriente (los países del Este) y Occidente (Estados Unidos, mayormente), mafias rusas mediante.

El problema surgió cuando vi que “El manual…” planteaba una situación parecida. Pensé que la editorial me estaba vendiendo esta novela como una precuela de la anterior… Y también coló.

Vladimir Girshkin, emigrante ruso en Estados Unidos y desencantado de su vida norteamericana, sale del país tras un hilarante cúmulo de despropósitos para engrosar la nómina de una mafia que opera no en Absurdistán sino en la República Stolovaya, que viene a ser muy parecido, con toda su iconografía de los países ex soviéticos, incluida una escultura gigante que representa al pie de Stalin.

A partir de ahí, el empeño del protagonista en poner en marcha “negocios” como el timo de la pirámide o la venta de sedantes para caballos como droga alucinógena va conformando una divertida historia de superación que parece copiada al dictado de la máxima de Groucho Marx: "La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria".

Con esta primera novela, el autor ganó los premios Stephen Crane Award for First Fiction y National Jewish Award for Fiction. En 2007, fue elegido uno de los mejores novelistas jóvenes norteamericanos por la revista literaria Granta, que es como el Parnaso pero con zapatillas Converse All Star.

Publicaciones como The New York Times Book Review, Time Magazine, The Washington Post Book World, etc., han escrito maravillas de este autor a quien comparan con Martin Amis, Philip Roth y Saul Bellow (por la parte americana que le toca) y con Gogol y Goncharov (por la parte rusa).

Sin querer entrar en discusión con los críticos literarios de estas publicaciones (más que nada porque mi dominio del inglés se remonta al cierre de la academia Opening), pero por señalar algún defecto de la novela, diría que la trama se extiende a través de demasiadas páginas (544, para ser exactos). Si yo hubiera sido Gary Shteyngart, la habría presentado en forma de trilogía. Por si colaba…



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Reseña publicada en la web MÁS QUE PALABRAS
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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Se valiente y atrévete tú con la trilogía.Haznos la trilogía del manual cervecero en clave de humor,en tres tomos forrados en piel, para las bibliotecas más importantes del país.La loli.

Toñi (picapusa) dijo...

alaaaaaaaa, locadicholaloli!!!!

Food and Drugs dijo...

El pie de Stalin y las mafias rusas... Eso hay que servirlo bien frío.
:-)

Más claro, agua dijo...

Loli, "El manual del debutante cervecero"... No suena mal, no. Lo mismo me animo. Eso sí, el forro, de plástico, que el vaso de la cerveza deja marca en la piel... ;-)

Toñi, te dedicaremos un ejemplar, no te preocupes ;-)

Food, la novela se disfruta por sí sola, pero si tienes un vodka helado a mano, mejor que mejor ;-)

Miguel Baquero dijo...

Tú tienes talento suficiente para hacer cinco trilogías, una decimoquintulogía, o como se diga, que seguro que no es así.