31 marzo 2017

#BEERNES 29 - ASCENSORES


Hubo un tiempo, no hace tanto, en que el ascensor de mi edificio dejó de funcionar correctamente. Si pulsabas el botón del 2, nada ni nadie te aseguraba que pudieras acabar en el segundo piso. En un momento dado, el ascensor pareció tener decisión propia y repartía a sus pasajeros por los diferentes pisos del bloque en función de vaya usted a saber qué criterio.

Los vecinos, con el tiempo, acabamos acostumbrándonos. Sobre todo cuando, diera igual el piso en que uno saliera del ascensor, podía dirigirse a la misma letra de la puerta de su domicilio, abrir con su llave y entrar. Una vez en el interior, todo el mobiliario era distinto, pero uno se sentía como en casa. Llegabas a cenar, cansado del trabajo, y te recibía la mujer del vecino del quinto, la que fue Reina de las Fiestas de su pueblo, y te daba un masaje en el baño de esos que acaban con la paciencia de los vecinos de abajo. O te encontrabas con una casa tan destartalada que te entraban ganas de empezar a estudiar otra carrera universitaria. Nada que objetar, por tanto, en las reuniones de la comunidad de vecinos de cada trimestre.

Lo malo fue cuando el ascensor volvió a funcionar con normalidad. Al edificio le invadieron las rutinas. Por mucho que llamamos a Urbanismo nadie nos dio explicación ni compensación económica por lo sucedido. Uno pulsaba el botón del ascensor correspondiente al número de su piso y acababa en su piso. Cada mochuelo a su olivo. Cada pan a su pan y cada vino al olvido.

Llevamos dos meses así. La situación es insostenible. Hay vecinos que sólo utilizan la escalera. Mañana hay reunión de la Comunidad. Se ha convocado al responsable de la empresa de mantenimiento del ascensor.


6 comentarios:

Marijose Pérez dijo...

jajaja, muy bueno

un beso y una sonrisa

d:D´ dijo...

Tan genial como absurdo, pero en eso está el sabor de la dimensión del Espacio...el tiempo y la transmutación de la "*Forma", del cuerpo preciso y *mutable
Interstellar al lado de tu tan anecdótico y tan real brelato es un extenso guión que despierta el interés por el viaje sólo al extrarradio lejano. Vamos, los arrabales de nuestro universo próximo.

Pero tu situación es vívida, intensa; tanto que cuanto más la leo más la deseo...Esa vecina que a sabiendas de quién entra y que con sólo reconocer que la llave es la que abre la puerta...lo dispone todo pues, era lo esperado...

Ese supramundo que habitas, paralelo (qué me deja lelo) y, por inhabitual, que ahora no os habituáis la vecindad es para poner el grito en el firmamento, en la sala de máquinas y al maquinista o técnico.

Vivir en vecindad tiene su aquél y muchas veces hay que hacer de tripas corazón; pero con corazones así, qué tripa enmudece...¿?


Est claro ──más que tu agua── que por ascensor tenéis una caja de sorpresas, una máquina del tiempo genuina, única e inaudita; ojalá jamás sea una caja de Pandora

Me cambio a tu comunidad ahora mismo y si fuera preciso me pido presidente para forzar las reuniones necesarias con la empresa de mantenimiento.
Y al que escribió eso, le damos un diez porque el error sólo trata de silenciar que tras el ascensor hay un espejo diferente. Algunas realidades fonéticamente son iguales que otras, pues se leen igual. Ten en cuenta que la "H", de "a", es muda, como todos vosotros. Es verbo de acción y "beriado" sólo un nombre alegórico; una treta, vamos.

Qué suerte, qué afortunados sois...y tú bien callado que lo tenías.


*Filosofía pura; o mejor dicho, metafísica...de la que mucho dudo y no creo


Excelente, como siempre, maese

Juan L. Trujillo dijo...

Merece la pena irse a vivir a tu bloque, si sois capaces de que el de mantenimiento, arregle el desaguisado.
Muy buen relato.
Saludos.

Dyhego dijo...

Al final hasta nos gusta vivir en el caos.

Más claro, agua dijo...

Amigos propuesta para la reunión de vecinos es, ya puestos, la de convertir el ascensor en una máquina del tiempo. ¿Qué os parece?... ;-)

Carlos Alba dijo...

Interesante la vuelta de tuerca jeje o de tecla, me gusto ;-)