18 mayo 2018

#BEERNES 70 – EL CLUB DE LOS PARAGUAS PERDIDOS




Hace una hora, este hombre me robó del paragüero donde reposaba.


Hace una hora, este hombre salió a la calle y me expuso a sobrecogedoras rachas de viento que hicieron que se rasgaran mis vestiduras.


Hace media hora, salió el sol. Y lejos de tratar de arreglarme, este hombre siguió caminando, protegiendo su sucia melena con mi maltrecho cuerpo.


Dentro de diez minutos, este hombre tropezará, caerá al suelo y una de mis varillas se clavará en su cuello produciéndole la muerte de manera instantánea.


Dentro de quince minutos, todos pensarán que se trató de un accidente.


(*) Microrrelato presentado fuera de concurso al ídem "Hasta el 40 de mayo" organizado por El Club de los Paraguas Perdidos, con la colaboración de las librerías Casa Tomada y El Gusanito Lector.



11 mayo 2018

#BEERNES 69 - LA METAMORFOSIS



Cuando Eduardo Cruz se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un personaje de una columna de Juan José Millás.
A su alrededor, todo era estrecho y largo, ordenado en breves renglones que contenían en total no más de trescientas palabras. Si se asomaba tímidamente por uno de los márgenes, veía a su alrededor una panorámica completa de la contraportada del diario El País. Y justo enfrente, la mirada atenta de un lector en la soleada terraza de un bar especializado en desayunos.
“¿Qué me ha ocurrido?”, pensó.
No era un sueño. El olor a tinta fresca del periódico era demasiado real, así como el de los churros del desayuno del lector.
"¿Qué pasaría —pensó— si durmiese un poco más y olvidase todas las chifladuras?”
Pero esto era algo absolutamente imposible debido al continuo movimiento y ruido que producía el lector al pasar las páginas del periódico.
Barajó la posibilidad de saltar al vacío y abandonar la columna. Total, el lector había comenzado el periódico por su contraportada, estaba ya concentrado en la página de deportes y, seguramente, no notaría la diferencia. Además, a estas alturas, ¿a quién le importaba una columna de opinión sin personaje principal? En el peor de los casos, lo tomarían como uno de esos experimentos literarios que tanto le gusta publicar a Millás.
“¿Pero qué ocurrirá cuando termine el día y salga la edición del sábado del periódico? ¿Desapareceré? ¿Me convertiré en un personaje de la columna de opinión de Vila-Matas?”, pensó.
Consciente de que nada ya dependía de él, se limitó a disfrutar de su inesperado protagonismo. Miró hacia arriba, para leer el título de su columna, y sonrió. Escrito en letras negritas, ponía: Beernes.

04 mayo 2018

#BEERNES 68 – GUIONISTAS EN SERIE




A Ana Vidal

Escribí el guion de una serie para Netflix pero, por error, lo mandé a la dirección de HBO. Hoy, no sé por qué, en Telecinco están hablando de mi serie y de su próximo estreno en un sitio que no sé cuál es. "Praintaim" lo llaman...

27 abril 2018

#BEERNES 67 - OJOS QUE NO VEN



El perro lazarillo espera junto a su amo a que el semáforo se ponga en verde y poder cruzar. El problema es que el semáforo es de esos que tienes que pulsar un botón para que se active el mecanismo. Si no, la preferencia siempre es de los coches.
El perro lazarillo sigue esperando. No así algunos impacientes peatones, que prefieren cruzar corriendo y sorteando coches antes que pasar por el latoso trámite de pulsar el botón y esperar. La tecnología, a veces, está reñida con la paciencia.
El perro lazarillo observa a estos incívicos transeúntes pero desconoce el significado (y la existencia propia) de la palabra “incívico”. Así que, tras un rato de más que razonable espera, y contraviniendo a las órdenes aprendidas, tensa los músculos, provoca un leve tirón en la correa que le une a su amo y se dispone a cruzar…

20 abril 2018

#BEERNES 66 – BEETHOVEN







El instituto Brahms, con sede en la ciudad alemana de Lübeck, ha notificado a la prensa la aparición de una carta manuscrita del compositor Ludwig van Beethoven fechada en el año 1823.

Según dicen, en dicha misiva se queja de sus problemas económicos. No es cierto. Nosotros hemos tenido acceso al texto original y, con la ayuda del traductor alemán-castellano de Google, hemos comprobado que la carta va dirigida a una tal Elisa y dice lo siguiente:

“Para Elisa:

Por la presente te comunico, querida amiga, que la composición que la semana pasada tuviste ocasión de escuchar en mi casa y cuya partitura robaste en un momento en que me ausenté para retocarme los rizos en el baño, dicha composición, digo, está dedicada a mi alumna Teresa, de la que estoy completamente enamorado, y no a ti, que eres un dechado de imperfecciones además de un cúmulo de despropósitos con miopía creciente.

No dudo de que, con tus influencias y tus malas artes, mi pequeña obra acabe siendo conocida con el título de ‘Para Elisa’. Pero, algún día, alguien inventará la Wikipedia y allí, querida, se contará toda la verdad. Espero que vivas para verlo, so marsupial. Mientras tanto, y para que se te pase el disgusto, puedes escuchar el Himno de la Alegría mismo, yo qué sé…

Afectuosamente, tu Ludwig”.