19 diciembre 2014

Microrrelato Express #179


“Id adelantándoos vosotros, que en cuanto compre el regalo os alcanzo”, les dijo.

Pero se le echó el tiempo encima: no logró encontrar nada abierto y no pudo, por tanto, comprar nada. De esa forma, fueron sólo tres los magos que se presentaron en Belén.

Dios, al enterarse de lo sucedido, se enojó tanto que, como represalia, creó la tradición del “amigo invisible”.


18 diciembre 2014

Con el 6 y el 4...


Hace unos días, mi amiga Sara Buzón presentaba una exposición de fotografías en un bar de Sevilla. Arrastrada por los efluvios de su joven inconsciencia, me pidió que oficiara de maestro de ceremonias en el acto de inauguración. Yo, que nunca necesité un diccionario de sinónimos para celestinear pánico y micrófono, le escribí unas letras que luego recité, más mal que bien, de corrido.

Hay cosas que se hacen por dinero. Hay cosas que se hacen por amor. Si queréis algo de mí, llamad al timbre del segundo supuesto…

CON EL 6 Y EL 4

Buenas noches.

Los que no me conocéis quizás os preguntéis “quién es ese fulano y qué hace ahí”… Por el contrario, los que me conocéis, estaréis pensando “sabemos quién es ese fulano y, precisamente por eso, no sabemos qué hace ahí”…

Es verdad… Yo no sé nada de fotografía… Hasta hace muy poco, mis únicos conocimientos sobre el tema consistían en que se necesitaba una para renovar el DNI… Ya ves tú… Aunque últimamente he dado un salto cualitativo: me he descargado en el móvil Instagram… Pero debo estar usándolo mal porque todavía no he colgado ninguna foto de gatitos o de mis pies en la playa…

El caso es que yo, fundamentalmente, me dedico a escribir. Y desde hace un tiempo escribo, entre otras cosas, microrrelatos. Y pensándolo un poco, la verdad es que los microrrelatos se parecen mucho a las fotografías. Al fin y al cabo, y a diferencia de la novela o del relato convencional, donde se cuentan historias con mayor o menor cantidad de detalles, el microrrelato apenas supone captar un instante de una historia, dejando al lector que sea, con su imaginación, quien recree el resto: el principio de la historia, la continuación, la personalidad y el aspecto de los personajes…

Y la fotografía viene a ser algo muy parecido. Al menos, en lo que al retrato se refiere, que es de lo que se trata hoy en esta exposición. Quien pretenda ver una historia y unos personajes en la fotografía de un bodegón… Vale, cada uno fuma lo que quiere…

De todos los retratistas del mundo mundial quiero mencionar a mis tres favoritos (lo cual no quiere decir que conozca a más de tres…):

En primer lugar, Helmut Newton… Es curioso… Mencionas el nombre de Helmut Newton y todos los tíos sonríen… Y algunas tías también… Veo que os gusta la fotografía…

No, en serio, lo que hace Newton, más allá de lo obvio, tiene mucho mérito. Sus retratos en blanco y negro de mujeres desnudas sobre fondos escasos de detalles o directamente asépticos son capaces de transmitirte auténticas historias llenas de glamour o inquietud, de lujo o ternura, de terror o lujuria, tan solo cambiando el foco de luz.

Por su parte, los retratos de Alberto García-Álix también se presentan en blanco y negro y, siendo diametralmente opuestos a los de Newton, logran el mismo mágico objetivo. Sus personajes salen de las calles de Malasaña y Chueca en una época en la que en aquellos barrios nadie soñaba con arco iris. Sus pieles lucen tatuajes y sus miradas son autobiográficas. No necesita maquillaje ni photoshop para que el retratado traspase el cristal del cuadro con su mensaje. Los retratos de García-Álix cuentan, con todo lujo de detalles, la vida de toda una generación. No sé cuántos ensayos harían falta para decir lo mismo que él ha conseguido a golpe de disparador…

Por último, yo también quería hablaros, como no podía ser de otra manera, de Sara Buzón…

Yo a Sara la conocí no como fotógrafa sino como camarera. Y desde el primer momento me pareció que era la camarera perfecta por un doble motivo:

En primer lugar porque, desde hace unos años, en España no hay camarero que se precie que no tenga al menos una carrera. Gracias a la crisis tenemos la nómina de camareros ilustrados más alta del mundo con diferencia.

Y en segundo lugar, y más importante, porque Sara te hacía sentir desde el primer momento como si fueras cliente habitual del bar y ella te conociera de toda la vida. Para ello se requiere la gran habilidad de empatizar al instante con el cliente, de saber cómo es en apenas dos frases de conversación y, a partir de ahí, sacarle lo mejor de sí para que se sienta a gusto.

Sara, como camarera, no estaba haciendo otra cosa que trasladar su experiencia como fotógrafa a la parte de detrás de la barra. Y a las pruebas me remito: lo que veis colgado en esa pared es un grupo de personas que han pasado por la vida de Sara con mayor o menor intensidad, con más o menos cercanía. Pero todas han supuesto algo importante para ella. Y Sara, al igual que Newton o García-Álix, o sea, igual que los grandes, no ha necesitado de disfraces, trucos o artificios para contaros la historia de cada uno de ellos. Un fondo negro, unos cuerpos desnudos, una luz y una mirada que nos desvela una historia. A partir de ahí, con un poco de imaginación por vuestra parte, se produce la magia y nace el argumento de un relato.

Seguramente todos conocéis esa leyenda que cuenta que las tribus aborígenes tenían pánico a ser fotografiados porque pensaban que esos cacharros diabólicos que eran las máquinas de fotos les robaban el alma… Y nosotros pensábamos que ellos eran los salvajes y nosotros los civilizados… Pues claro que esos cacharros diabólicos te roban el alma. Al menos, te la toman prestada para que cientos, miles de ojos la observen y la hagan, por unos momentos, suya.

Es lo que os animo a que hagáis con los retratos y los retratados de Sara. Que les miréis a los ojos y les toméis prestada el alma, que descubráis cuál es la historia que cuentan y que, más tarde, cuando estéis ya en casa, penséis que habéis asistido a un maravilloso espectáculo de magia.

Muchas gracias.


15 diciembre 2014

Yo lo he visto… (66)


Módico precio. Grandes facilidades de pago. Magníficas vistas. Pocos vecinos. Entorno tranquilo. Dotado de todas las equipaciones y servicios. Zona ajardinada comunitaria…

Aquellas condiciones le convencieron para comprar el apartamento. Tenía todo lo que podía desear. Porque lo de “5 metros cuadrados” debía tratarse, sin duda, de una errata…


12 diciembre 2014

Microrrelato Express #178


De los ocho hermanos, uno se declaró gay. Las siete novias respiraron aliviadas: por fin se rodaría la película.

11 diciembre 2014

El Supremo falla que todo empleado tiene derecho a la pausa del bocadillo


A simple vista, la decisión del Tribunal Supremo parece una buena noticia para los trabajadores pero, como todo últimamente, tiene trampa. Veamos, si no, la letra pequeña de la resolución:

1-. Aquel trabajador que no traiga bocadillo no tendrá derecho a pausa.

2.- Los trabajadores podrán comerse un bocadillo, sí, pero sólo un bocadillo. Se acabaron los tiempos de aquellas tarteras y tapergüares con filetes empanados, ensaladillas, guisos, etc…

3-. Los trabajadores con contrato de minijob sólo tendrán derecho a montadito, mini-hamburguesa, tapa, pintxo o similar.

4-. Los trabajadores con contrato de media jornada sólo podrán comerse la mitad del pan del bocadillo, concretamente la parte de abajo.

5.- Los trabajadores sin contrato ya saben por dónde pueden meterse el bocadillo…

6-. Los becarios tendrán que traer bocadillo también para el jefe.

7-. La pausa no será, en ningún caso, directamente proporcional al tamaño del bocadillo.

8-. El contenido de los bocadillos no podrá incluir ingredientes que repitan, pues eso contabiliza como doble pausa y es, por tanto, sancionable.

9 y último-. Los trabajadores del Pan’s & Company podrán hacer lo que quieran durante la pausa del bocadillo.


09 diciembre 2014

Yo lo he visto… (65)


Es el peligro que tiene sumergirse en discusiones profundas…

Sólo deseamos que los arpones disparados fueran de fogueo…


05 diciembre 2014

Microrrelato Express #177


42.195 metros de carrera después, Filípides exclamó: “Esto no es vida”. Y murió exhausto, creando gran confusión a su alrededor.

01 diciembre 2014

Yo lo he visto… (64)


La Real Academia de la Lengua defiende nuestro idioma allá donde se produzcan atentados contra el mismo.

Ningún sitio mejor para reivindicar su lema: “Limpia, fija y da esplendor”.


28 noviembre 2014

Hoy es el Día de las Librerías


Me acuerdo de que aprendí a leer muy pronto, antes que mis compañeros de clase…

Pero no me acuerdo de cuándo fue la primera vez que entré en una librería…

Me acuerdo de que no tenía asignada una paga semanal, pero mis padres nunca dejaron de darme dinero para comprar libros en la librería Cervantes de Miranda de Ebro…

Me acuerdo del primer libro que robé: “La filosofía en el tocador” del Marqués de Sade. Lo hice en El Corte Inglés de Bilbao, como venganza por el obligado cierre de una pequeña librería cercana a la que le había quitado buena parte del negocio…

Me acuerdo de mi envidia de todo lo que sabían de libros los encargados de la librería Fuentetaja de Madrid…

Me acuerdo de la ilusión que me hizo encontrar, después de muchos años de búsqueda, un ejemplar de “Los placeres y los días” de Marcel Proust en la librería Ateneo de Buenos Aires…

Me acuerdo de la sensación de estar entrando en una especie de templo el día que pisé la librería Renacimiento de Sevilla, cuando todavía estaba ubicada en el barrio de Santa Cruz…

Me acuerdo de la alegría que me entró en el cuerpo al ver por primera vez un libro mío en el escaparate de una librería…

Por todos esos recuerdos, y por todos los que aún me falta por ir atesorando, hoy me produce una gran satisfacción celebrar el Día de las Librerías leyendo en público un fragmento de mi próxima novela. Será esta tarde. Será en Cádiz. En la librería QiQ.

Y quien no pueda asistir, también puede celebrar este Día de la mejor manera posible: acercándose a su librería favorita, o a la más cercana, y comprando un libro. El “Me acuerdo” de Georges Perec, por ejemplo.




21 noviembre 2014

Flautista en Hamelín


Tanto tiempo queriendo ser flautista en Hamelín y este pasado miércoles me he acabado convirtiendo en un cazador de ratas.

Sucedió en el Puerto de Santa María (Cádiz), en un chiringuito frente al mar. Allí firmé el contrato de edición de mi próxima novela, escrita a dos manos (las otras dos las necesitábamos para sujetar el botellín de cerveza) con mi amigo Miguel Baquero.

La publicará mi también amiga y tan reciente como flamante editora Carmen Moreno. La editorial, por si algún sufridor de la LOGSE está leyendo esto y no lo ha pillado, se llama Cazador de ratas.

Tiempo habrá para hablar de la novela. Hoy sólo quería dejar constancia de lo fantástico que es cumplir sueños rodeado de amigos.