21 abril 2017

PLAGIO


Hacía tiempo que teñirse las canas había dejado de ser una de esas anotaciones obligadas en su agenda mensual. Le gustaba su melena blanca y dedicaba el dinero ahorrado en tintes a comprar libros. El último de ellos: una edición de bolsillo de “El Aleph” de Borges.

Con todo el día libre por delante, decidió acercarse al parque del Retiro a disfrutar de su nueva lectura. Eligió una mesa en una terraza junto al estanque, pidió una cerveza y abrió su libro por el primero de los cuentos.

No había llegado siquiera a la página 15 cuando notó a su lado la presencia de un hombre trajeado y con maletín. Se presentó como abogado y, de manera muy educada, le comunicó que tenía órdenes de denunciarla. “Le acuso de plagio”, le dijo. “¿Plagio?”, preguntó ella entre extrañada y temerosa de lo que pudiera hacerle aquel loco…

Efectivamente, según le explicó el abogado, aquella mujer, con su melena blanca y el libro de Borges entre las manos, estaba plagiando a su clienta María Kodama. Y ésta era muy mirada para esas cosas.


“Sólo le queda una opción para no ser denunciada”, añadió el abogado. “Cambie el libro de Borges por una lata de tomate de la marca Campbell’s. De esta manera, en vez de a María Kodama estará usted plagiando a Andy Warhol, pero ese no es cliente mío”…

07 abril 2017

MALDITO ESCALÓN


La semana pasada se falló el premio de microrrelatos que convoca, con carácter bienal, la empresa de ascensores IASA. En esta ocasión, se trataba de escribir un microrrelato con menos de quinientos caracteres y que contuviera la expresión “maldito escalón”.

Dada mi experiencia en ascensores (ver entrada del blog del viernes pasado), no dudé en presentarme. Lo mismo pensaron, según cifras oficiales, más de cinco mil escritores.

Una vez conocido el fallo del jurado, debo adelantar que mi microrrelato no resultó ganador pero sí finalista. De los cinco mil presentados, estuvo entre los veinticinco mejores. Yo ya lo considero un premio.

Mi microrrelato se titulaba KLIMMEN EN DALEN (*) y decía:

El diseño de aquel dibujo hacía días que se le resistía y le impedía conciliar el sueño. Su mujer, sin embargo, no dejaba de animarle: “No vayas a amargarte por ese maldito escalón torcido, hombre. Sigue dibujando por donde lo habías dejado, termínalo de una vez y vuélvete pronto a la cama, querido Escher”.

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(*) “KLIMMEN EN DALEN” significa “Arriba y abajo” y es el título de la famosa litografía de la escalera de Escher.



 

03 abril 2017

Yo lo he visto... (169)


En Portugal, los balnearios masculinos están patrocinados por la cerveza Super Bock. Yo quiero jubilarme en el Algarve…

31 marzo 2017

#BEERNES 29 - ASCENSORES


Hubo un tiempo, no hace tanto, en que el ascensor de mi edificio dejó de funcionar correctamente. Si pulsabas el botón del 2, nada ni nadie te aseguraba que pudieras acabar en el segundo piso. En un momento dado, el ascensor pareció tener decisión propia y repartía a sus pasajeros por los diferentes pisos del bloque en función de vaya usted a saber qué criterio.

Los vecinos, con el tiempo, acabamos acostumbrándonos. Sobre todo cuando, diera igual el piso en que uno saliera del ascensor, podía dirigirse a la misma letra de la puerta de su domicilio, abrir con su llave y entrar. Una vez en el interior, todo el mobiliario era distinto, pero uno se sentía como en casa. Llegabas a cenar, cansado del trabajo, y te recibía la mujer del vecino del quinto, la que fue Reina de las Fiestas de su pueblo, y te daba un masaje en el baño de esos que acaban con la paciencia de los vecinos de abajo. O te encontrabas con una casa tan destartalada que te entraban ganas de empezar a estudiar otra carrera universitaria. Nada que objetar, por tanto, en las reuniones de la comunidad de vecinos de cada trimestre.

Lo malo fue cuando el ascensor volvió a funcionar con normalidad. Al edificio le invadieron las rutinas. Por mucho que llamamos a Urbanismo nadie nos dio explicación ni compensación económica por lo sucedido. Uno pulsaba el botón del ascensor correspondiente al número de su piso y acababa en su piso. Cada mochuelo a su olivo. Cada pan a su pan y cada vino al olvido.

Llevamos dos meses así. La situación es insostenible. Hay vecinos que sólo utilizan la escalera. Mañana hay reunión de la Comunidad. Se ha convocado al responsable de la empresa de mantenimiento del ascensor.


27 marzo 2017

Yo lo he visto... (168)


Lo de los cubatas caseros me tiene encandilado… ¿Serán tan buenos como los que prepara una madre?...

24 marzo 2017

#BEERNES 28 - SOLEDAD


Mi amiga Sole trabaja doce horas al día. Apenas cobra un sueldo de setecientos euros con los que cubrir alojamiento y manutención.

—¿Dígame?...
—Buenos días. Pregunto por Xxxxx Xxxxx…
—Soy yo…
—Buenos días, sr. Xxxxx. ¿Tiene usted ADSL en casa?
—¿Y eso qué es?
—Conexión a Internet…
—Ah, sí, claro que tengo Internet…
—Y, si es tan amable, ¿con qué compañía lo tiene contratado?
—Ah, no sé… Con el wifi del vecino…

A mitad de la jornada, Sole baja a la calle, cruza la acera y se refugia en un pequeño bar donde almuerza, sin compañía y con desgana, el menú del día.

—¿Sí?...
—Buenas tardes. Pregunto por Yyyyy Yyyyy…
—Pues no está…
—¿Y sabe si volverá pronto?...
—No tengo ni idea. Salió esta mañana con una maleta en la mano y dando un portazo…

Tras cumplir su horario, Sole siempre vuelve a casa por el mismo camino. El más corto. Camina deprisa, cabizbaja. Ni siquiera se detiene a mirar ningún escaparate.

—¿Quién es?
—Buenas noches. Pregunto por Zzzzz Zzzzz…
—¿De parte de quién?...
—Le llamamos de la compañía telefónica Aaaaa…
—¡Cabrones! ¡Chorizos! ¡Sois unos mangantes! ¡Y encima tenéis la poca vergüenza de llamar a estas horas! ¡Que os den…!

Al llegar a casa, ya de noche, Sole enciende su ordenador portátil y busca en Internet convocatorias de castings para nuevas películas a los que poder presentarse en busca de una oportunidad. Si, por casualidad, suena el teléfono, no lo coge, no vaya a ser una compañera suya del trabajo preguntándole con qué empresa tiene contratado el servicio de ADSL...


20 marzo 2017

Yo lo he visto... (167)


Entiendo que, antes del 14 de noviembre, el horario era de 9:30 a 14:00 de lunes a sábado mañana y tarde…

Enhorabuena, por tanto, a los trabajadores de la empresa por la mejora de sus condiciones laborales.


17 marzo 2017

#BEERNES 27 - EL EFECTO MARIPOSA


Ocho de la mañana. Como consecuencia de la huelga general convocada por los sindicatos mayoritarios, la panadería permanecerá cerrada durante todo el día.

Diez de la mañana. Conocedor de la noticia, el anciano reserva el pan sobrante del día anterior y desiste de la idea de acercarse al parque como cada día.

Doce del mediodía. Las palomas deambulan nerviosas y hambrientas por entre los arbustos del parque buscando alguna miga de pan que llevarse al pico.

Dos de la tarde. Comienzan a llegar a Urgencias los primeros heridos por picotazos de paloma.

Cinco de la tarde. Los servicios mínimos implantados en el hospital con motivo de la huelga son incapaces de atender a todos los heridos que, en incesante goteo, siguen desbordando las dependencias del centro sanitario.

Nueve de la noche. La totalidad de los técnicos de la televisión local secundan la huelga. Se suspende el informativo de la noche por falta de medios y el comunicado del hospital tranquilizando a la población y dando la situación por controlada no puede emitirse.

Once de la noche. Crecen los rumores sobre la invasión de un ejército de palomas agresivas y descontroladas.

Doce de la noche. Finaliza la jornada de huelga.

Ocho de la mañana. La panadería permanece cerrada.

Diez de la mañana. El anciano, al igual que el resto de la población, permanece encerrado en su casa.

Doce del mediodía. Las palomas picotean tranquilas en los contenedores de basura.


13 marzo 2017

Yo lo he visto... (166)


¿A estas alturas del siglo XXI siguen existiendo los teléfonos públicos?... Eso sólo puede ser que el dueño del bar te deje usar su móvil…


10 marzo 2017

#BEERNES 26 - EL PRECIO JUSTO


Hace unos días, en el supermercado, una señora se quejaba a la cajera de que en el folleto que ella había recibido en el buzón de su casa figuraba una oferta que no se correspondía con el precio marcado en la vitrina.

Se trataba de una señora de no menos de ochenta años. Se trataba de una botella de Ballantines de no menos de setenta centilitros. En el folleto decía diez euros. En la vitrina, doce con cuarenta.

Si la Justicia siempre esgrime aquello de la presunción de inocencia, el Comercio presume de garantizar que el cliente siempre tiene la razón.

Lejos de tales premisas, la dependienta del supermercado comprobó el precio en el folleto y en la vitrina. Y lejos de darle la razón y la botella a la clienta, espetó: “Señora, es que este folleto tiene errores topográficos”.

Yo no entiendo de folletos, pero sé lo que son. Yo no entiendo de Topografía, y no sé lo que es. Así que busco en el Diccionario y me encuentro con: “Arte de describir y delinear detalladamente la superficie de un terreno”. Y también con “Conjunto de particularidades que presenta un terreno en su configuración superficial”.

Deduzco, entonces, que el supermercado, como la Justicia, es un terreno mágico donde nada es lo que parece. Si los precios son arbitrarios, así lo serán también los productos. Y donde uno pide huevos, otros le dan tortilla. Y donde uno pide pena de cárcel, otros le dan libertad sin fianza.

Ha llegado mi turno en la cola de la cajera del supermercado. He dejado todo lo que tenía en la cesta y he pedido una botella de Ballantines. Al precio que sea.


03 marzo 2017

#BEERNES 25 - ON AIR



Dedicado a Estefanía Maldonado, Ana G. Molinuevo y Nerea Riesco

Recuerdo que la foto me la hicieron a la una de la tarde, justo al terminar la entrevista y el comienzo del boletín informativo de la emisora. Sin embargo, cuando por la tarde la publicaron en Facebook con el enlace a la grabación del programa, el reloj de la pared del estudio marcaba las doce y cuarto... No podía ser que estuviera estropeado, pues era el reloj por el que la locutora se guiaba para dar paso a las distintas pausas para la publicidad y a los informativos. Y no podía ser tampoco una foto de archivo pues era la primera vez que yo acudía a aquel programa.  

Recuerdo que llegué puntual, como me dijeron, a las doce y cuarto al local donde estaba ubicada la emisora. Durante algo menos de un cuarto de hora charlé con quien se presentó como “Joaquín, el productor del programa” aclarando detalles sobre por dónde iría la entrevista: un repaso sobre mis anteriores libros, unas cuantas preguntas sobre el nuevo y minutos de sobra para poder leer algunos de los microrrelatos del mismo. Lo habitual.

Recuerdo que Mayte, la locutora, estuvo muy cordial y cumplió la escaleta del guión a rajatabla. Hablamos de mis libros anteriores, del nuevo, y leí cuatro o cinco microrrelatos que previamente había seleccionado. Mayte despidió el programa un minuto antes del informativo y me hizo la foto con su propio móvil. La una de la tarde. Y en Facebook en vez de 13:00 se podía ver perfectamente y sin género de dudas sobre mi cabeza un luminoso con los dígitos 12:15…

Sospecho que la culpa de todo la tuvo aquel microrrelato que leí en directo y que decía:

Destripó el aparato de radio pero en su interior no halló a nadie. Era una voz interior la que le decía que, si estuviera en Canarias, le quedaría una hora más de vida…

24 febrero 2017

Romancero (al estilo) gaditano - Aquí se viene a largá


Este año, en el Carnaval de Cádiz, el Romancero de Kiko Quiñones presenta una historia protagonizada por el Marqués de la Coñeta y su fiel criado Teófilo. Para diferenciarlos en el texto, las intervenciones del segundo aparecen en cursiva. Pasen y lean:

(Entra a escena el marqués cantando)

Es bastante aburrida
La vida de adinerado
Pues hasta para ir al baño
Yo me acompaño de mi criado...

Todo dispuesto, señor
Para cuando usted se siente
Hasta le he dejao la taza
A temperatura ambiente.

Así me gusta, Teófilo
Que haga muy bien su trabajo
Ya sabe que si no cumple
Le puedo mandar al carajo

No me valen las excusas,
Ni los llantos ni el perdón
Porque aquí pa equivocarse
Ná más que la cago yo.

Mire que yo cago poco
Porque todo lo aprovecho
Y si en algo me equivoco...
Pues a lo hecho, pecho.

Les pongo cara de tonto
Y digo lo que aprendí:
Lo siento. Me he equivocado.
No volverá a ocurrir.

20 febrero 2017

Yo lo he visto... (163)


La parte superior de la pared, decorada con una generosa lista de tapas. Debajo, un cartel anuncia la Tapa del Mes: NO HAY. Y más abajo, escrito a mano, “Chicharrones”.


Moraleja: el dueño, el cocinero y el camarero no se hablan entre ellos.

17 febrero 2017

#BEERNES 24 – TODO TIENE UN FINAL… O NO.


Recuerdo cuando, hace ya muchos años, yo me empeñaba en terminar de leer cualquier texto que pasara por mis manos: desde el prospecto de un jarabe contra la tos hasta el “Un millón de muertos” de Gironella. Y sostenía la firme convicción de que si no eras capaz de leer una novela hasta el final no eras un buen lector…

Pasó el tiempo… Descubrí que la Literatura es, o poco le queda, infinita. Y que las estanterías de mi salón y de mi despacho jamás podrían dar suelo, techo y cariño a todas las obras que uno quisiera leer y retener. Fue entonces cuando me puse serio. O borde. A cada nuevo libro le concedía el beneplácito de las cuarenta primeras páginas. Una vez llegado a ese límite, si no me gustaba, y mira que nunca he llegado a acostumbrarme, lo cerraba, lo devolvía a la estantería que nunca mencionas cuando te preguntan qué te llevarías a una isla desierta, y me zambullía en la prometedora piscina de un nuevo libro por descubrir.

Hoy me he despertado con unas ganas terribles de salir corriendo. No te diré el nombre del autor porque tampoco pretendo que dejes de leer los libros de Ruiz Zafón, pero es que ayer dejé por imposible una novela suya a la mitad… Sin embargo, esta noche los personajes de la novela se han colado en la cartelera de películas de mi sueño y he tenido el inmenso placer de disfrutar de una maravillosa historia, cautivadora, cercana, plena. Hasta Carlos Boyero le habría concedido la máxima puntuación si la hubiera visto en el Festival de Cine de San Sebastián…

Lo he pasado tan bien que estoy deseando volver a leer malas novelas. Para dejarlas a la mitad, cerrar los ojos y dejar que sea mi imaginación la que se encargue de prepararme el mejor final posible para cada historia…