Belén, mi vecina del cuarto, acaba de dar a luz. Aunque lleva un tiempo
viviendo con su novio, mis amigos y yo sabemos que el hijo no es de él.
Aprovechando sus viajes fuera de la ciudad, ella ha metido en su casa a
prácticamente todos los hombres de entre 25 y 40 años del barrio a excepción de
nosotros tres, también es mala suerte. Y los ruidos del cabecero de su cama no
engañan…
Mis amigos y yo hemos pensado que podíamos subir y hacerle algún regalo, a
ver si de esa manera se entera de que existimos y tenemos alguna posibilidad
de…
Yo creo que le regalaré una medallita de oro con el nombre del niño (espero
que la información que me ha dado el portero de que se llama Jesús sea cierta)
y su fecha de nacimiento... Gary dice que él piensa regalarle una pequeña
planta de marihuana y una maquinita para liar porros, que como tendrá que tener
todo el día al niño en brazos, cualquier ayuda en ese sentido siempre será bien
recibida. Lo mismo le dice también los nombres de los camellos de nuestra
confianza, por si quiere aumentar la plantación… Y Blas, tan críptico y
original como acostumbra, ha decidido regalarle un memo mug, que no
sabemos lo que es ni para qué sirve…
Nuestra intención es esperar en la
cocina tomándonos unas cervezas y mirando por la ventana del patio a su piso
para, cuando encienda alguna luz, saber que ya ha llegado, subir a ofrecerle
nuestros presentes y, ya de paso, verle la cara al niño e intentar adivinar a
quién se parece. Yo ya he apostado por Ángel, el kiosquero, que es el que
siempre le trae a Belén las revistas del corazón a casa (imagínate por qué) y,
de paso, le informa de las últimas noticias de los periódicos.
