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29 junio 2018

Por humor al arte



Este fin de semana se celebra en Ávila el I Festival de Poesía y Prosa Humorosa. Mañana estaré por allí, a la sombra de las yemas de Santa Teresa, leyendo microrrelatos y cosas. Cosas como estas:
 
Prefiero la hache muda a la jota aragonesa (un académico de la RAE)
 
Lo mejor de Febrero es que cobras antes del 31.
 
Los bancos de esperma sólo conceden hipotecas a nueve meses.
 
A quien madruga, Dios le dice que no haga ruido, que no son horas...
 
A veces sueño cosas: una música de cabecera y un cartel que reza “Sueño basado en hechos reales”…
 
Me acabo de cruzar con un gato negro. No sé si le daré mala suerte...
 
Con el tiempo, los árboles talados le impidieron ver el bosque...
 
No puedo escribir los versos más tristes esta noche... Es que he quedado...
 
El mentiroso, para no ser pillado, cojea...
 
¿Cómo habría sido la vida de Dorian Gray si en vez de un retrato se hubiera hecho un selfie?
 
Discutir con un cuñado es como montar en bici estática: te esfuerzas, sudas, te cansas, te agotas y, al final, no te lleva a ningún lado.

Era tan triste aquel escritor que, en vez de microrrelatos, sólo le salían epitafios...
 
Me enamoré de una chica Interviú. Fue un amor a primera revista.
 
Mi portera tiene un gran sentido del rumor.
 
Me llama una operadora de Orange y me dice que puedo elegir tarifa. Le digo que de acuerdo, que elijo Tarifa (Cádiz).


19 octubre 2012

Lee gratis el primer capítulo de "Cuñados anónimos"



ESTUDIO DE INVESTIGACIÓN PUBLICADO EN LA PRESTIGIOSA REVISTA CIENTÍFICA EYE X EYE, SCIENCE X SCIENCE. AUTOR: WILLIAM W. WILLIAM, CATEDRÁTICO DE NEUROLOGÍA EN LA UNIVERSIDAD CATÓLICO-PROTESTANTE DE NEBRASKA Y ELABORADO, EN REALIDAD, POR SU EQUIPO HABITUAL DE COBAYAS (TAMBIÉN CONOCIDOS, FUERA DEL ÁMBITO UNIVERSITARIO, COMO «BECARIOS»).

Los cuñados los carga el diablo. ¿Mito o realidad?

Si bien es cierto que la mitología (ciencia que estudia a las personas rodeadas de extraordinaria estima) suele confundirse entre el común de los mortales con la micología (ciencia que trata de los hongos, vulgo «setas»), no menos cierto es que habitan en nuestro universo patrio ciertas personas rodeadas, en su estricto círculo familiar, de extraordinaria estima, que poseen efectos más nocivos que muchas de las setas calificadas como «altamente venenosas».

Hablamos de los cuñados.

Existe la teoría (no contrastada, la verdad sea dicha) de que el navegante español nacido en Génova, Cristóbal Colón, era hermano de Isabel la Católica. Y de que fue su marido, el rey Fernando, harto ya de las maquinaciones e insistencias de una parte muy concreta de su familia política, quien pronunció la histórica frase (tampoco contrastada) de: «Anda, marcha p’allá y deja de tocarme los huevos».

También existe la teoría (el boca a boca es lo que tiene) de que un tal Sancho Panza, tras contraer matrimonio con la poco agraciada Begoña Quijano como consecuencia de algo que siglos más tarde sería conocido por el calificativo de «penalti», se vio en la obligación moral de custodiar al hermano de su esposa, de nombre Alonso, cuando este, en su inconsciencia, decidió que necesitaba «cambiar de aires», como si de la habitación de un adolescente se tratara, y salió de su cortijo portando en el zurrón los folletos de una ínsula llamada Barataria. Desde el corazón de la Mancha, ya me dirás tú….

Y, como diría Rocco Siffredi, «por no aburrir con los prolegómenos», también existe una teoría más sin contrastar, pero vamos a obviarla para poder ir directos al objeto de nuestras investigaciones.

No se han encontrado rastros, pistas ni indicios suficientes en toda la historia de Norteamérica que nos puedan llevar a pensar en un hecho concreto que desencadenara el actual comportamiento social generalizado en contra de los cuñados.

De hecho, a día de hoy, en los Estados Unidos de América seguimos celebrando el Día de Acción de Gracias con todos nuestros seres queridos alrededor de la misma mesa como si tal cosa, no habiendo constancia alguna de altercado, asesinato o similar más allá de los naturales y comprensibles estados de intoxicación etílica propios de la fecha en cuestión.

En Europa, ese continente que está pegado a México según cruzas la frontera por Disneyland a mano izquierda, hemos investigado algunos precedentes. Y en Reino Unido, por ejemplo, solo hemos percibido algún atisbo de conflicto familiar en las Obras Incompletas de Shakespeare. Y decimos «incompletas» porque a nuestro ejemplar le faltaban bastantes páginas… No obstante, de todos los argumentos leídos, en ninguno de ellos se pasa de enamorarse de la madre de uno y de querer asesinar al padre. Nada se habla de un deseo manifiesto de atentar contra la integridad física del hermano de la madre, o sea, del tío natural o cuñado en potencia. Lo más parecido que encontramos allí a un cuñado es Margaret Thatcher, que merecería tesis aparte.

Por otro lado, concretamente por el otro lado del canal de la Mancha, en la República de Francia, tras leer las obras, también incompletas, de Marcel Proust en su adaptación infantil (que el presupuesto tampoco nos daba para más), podemos deducir que la única obsesión de los galos que perdura en el tiempo gira en torno a una magdalena, no a un cuñado. Por no faltar a la verdad, hemos de consignar aquí que, efectivamente, hay quien sostiene que ambos, magdalena y cuñado, podrían compartir la misma secuencia genética: tienen idéntica capacidad de absorción si les pones en contacto con un líquido (leche, ron, etc.) y el mismo mecanismo para desprenderse de su vestimenta: rascando con la uña y tirando hacia afuera. Por falta de medios económicos, no está a nuestro alcance poder llegar a contrastar semejantes extremos. Y decimos «por falta de medios económicos» por no decir que no hemos encontrado a ningún voluntario dispuesto a quitarle la ropa a ningún cuñado… En todo caso, también merecería tesis aparte.

En Alemania, «cuñado» se dice Schwager, lo que, atendiendo a criterios meramente fonéticos, ya denotaría a primera vista (o a primer oído, si prefieren ser escrupulosos con la terminología) un matiz peyorativo muy claro; pero es que «suegra» se dice Schwiegermutter… Lo que nos lleva a concluir que no sabemos si darle una oportunidad al cuñado o salir corriendo por si las moscas… De momento, solo nos podemos aventurar a dejar constancia escrita de la misma desagradable impresión que produce en el oyente la pronunciación de los sustantivos Schwiegermutter y Margaretthatcher, que más parecen adjetivos calificativos con muy mala leche, y a sugerir que este fenómeno también merecería tesis aparte.

¿Y qué decir de España?... Nuestro equipo de colaboradores nos refiere que, en aquellos lugares en los que ha centrado su investigación y donde ha tratado de recopilar la mayor información posible (Benidorm, Torrevieja, Torremolinos y Mallorca, fundamentalmente, y porque venían en un lote conjunto con precios reducidos), aquello está lleno de ingleses, franceses y alemanes, y que se remiten, por tanto, a las conclusiones derivadas de la investigación en sus respectivos países de origen.

Bien es cierto, por ser rigurosos y no faltar a la verdad, que el paquete promocional que les vendió la agencia de viajes también incluía la estancia de tres días y cuatro noches en la isla de Ibiza. Lamentablemente, ni uno solo de los miembros de la expedición científica guarda recuerdo alguno de su estancia en aquel punto del periplo, lo que me lleva a la conclusión de que mi equipo de investigación merece tesis aparte. Para que ello sea posible, les despido fulminantemente exigiéndoles que devuelvan todo el montante económico que habrían cobrado de haber podido contar con un presupuesto en condiciones.

COROLARIO (en el supuesto caso de que «corolario» signifique lo mismo que «conclusión final», que el departamento de al lado tiene el wi-fi desconectado y no puedo consultarlo en la Wikipedia):

No se han encontrado pruebas determinantes ni suficientes que nos sirvan para demostrar la afirmación de que los cuñados los carga el diablo.

Tampoco se han encontrado pruebas determinantes ni suficientes que nos sirvan para demostrar la afirmación de lo contrario.

Para poder aportar luz aclaratoria a este curioso empate científico-técnico, llegamos a la conclusión de que se hace necesario desarrollar una tesis aparte. A ser posible, dotada de un presupuesto en condiciones.


Prof. William W. William
Nebraska, 2010

18 octubre 2012

La primera impresión es la que cuenta...



Pues sí, ayer ya pude ver en una página web las primeras impresiones sobre mi novela “Cuñados anónimos” (pinchar en la foto para ampliar). Y debo reconocer que, quizás por ser las primeras, esas palabras me emocionaron profundamente.


Están en inglés y, según el traductor del Google, dicen lo siguiente:

“Este libro contiene contenidos (sic) considerados inadecuados para lectores menores de 17 años, los cuales pueden ser ofensivos para algunos lectores de cualquier edad”.

Estoy totalmente de acuerdo con la primera parte: los contenidos que se tratan en la novela (es decir, los cuñados) son inadecuados para menores de 17. ¡Y también para mayores!...

En cuanto a la segunda parte, no me queda clara la frase “los cuales pueden ser ofensivos...”. ¿Quiénes pueden ser ofensivos? ¿los contenidos? ¿los menores de 17 años?... No puedo poner la mano en el fuego por los menores de 17 años porque no les conozco a todos, pero sí por los contenidos de la novela. Y ahí no me queda más remedio que aclarar que los que ofenden no son los contenidos, sino los propios cuñados con sus despiadadas acciones... A ver si a estas alturas vamos a seguir cayendo en el error de matar al mensajero, que soy yo...

17 octubre 2012

Eran jóvenes y no sabían lo que hacían. O sí...



Estos son los causantes de la novela “Cuñados anónimos”:


EDUARDO CRUZ ACILLONA
Aunque nacido en Miranda de Ebro, en su ficha policial también figuran incidentes en ciudades como Bilbao, Madrid, Nueva York, Buenos Aires y Sevilla.

Su trayectoria profesional comienza por la edición de una revista de periodicidad aleatoria y por escribir y dirigir la obra teatral “No duerme nadie por el cielo”, inspirada en el “Poeta en Nueva York” de un tal Federico García, y que duró en escena la noche del estreno; pero hasta muy tarde, eso sí.

Ha trabajado en prensa escrita (en un diario que ya cerró) y en radio (en una emisora que ya cerró). Su fama de gafe le ha obligado a convertirse en lo que se denomina “un ghostwriter”.

Ha publicado dos libros de monólogos de humor: “Más claro, agua” (Ed. Lulú, 2007) y “Mejorando lo presente” (Ed. Bubok, 2008). Algunos de sus relatos han sido galardonados en diferentes certámenes y publicados en antologías varias.

Es, asimismo, letrista para un romancero del Carnaval de Cádiz.

Desde hace cinco años, actualiza a diario su blog “Más claro, agua” donde invita a ver la vida “a través del cristal de un botellín de cerveza”.

También colabora en la web literaria “Más que palabras”, donde, además de escribir artículos y reseñas, ha empezado a publicar su nueva novela por entregas “Andarán de vacaciones”.

EL OTRO
Gran desconocido para la mayoría de la gente, que por lo general no acierta a comprenderle, suelen achacársele las culpas de todo. Aparte de esto, poco más sabemos de él.

Hay quien sostiene que se trata del mismísimo cuñado de Eduardo Cruz, y que éste no ha permitido que figure con su nombre verdadero para que no pueda cobrar derechos de autor.

En cambio, también hay quien asegura que se trata de un reconocido autor de nuestras letras patrias cuyo cuñado es portero de discoteca y tiene muy mala leche, valga la redundancia.

16 octubre 2012

No nos han dado el premio Planeta, pero...

...a diferencia de la novela ganadora, la nuestra ya está a la venta. En concreto, y entre otros sitios, aquí (pulsa en la imagen para ir a la web correspondiente):

FNAC:



EL CORTE INGLÉS:


TIENDA DE LIBROS DEL DIARIO EL MUNDO:


AMAZON:


TODOeBOOK:


SMASHWORDS:

15 octubre 2012

Cuñados anónimos






Doce personajes, doce víctimas inocentes de sendos cuñados a cual más extraño e insoportable, se reúnen en una clínica con objeto de llevar a cabo una terapia de desintoxicación cuñadil, contando cada quien sus experiencias (inevitablemente penosas) con su respectivo cuñado… o cuñada, que en cuestiones de cuñadería, pronto se verá, no hay distinción de género. Cada caso es más penoso que el anterior y el lector pronto descubrirá que la escalada en la maldad de los hermanos (o hermanas) políticas parece no tener colmo… hasta que, como parece irremediable allí donde hay un cuñado, al final estalla la tragedia.

Escrita con un estilo fresco y un humor cáustico, "Cuñados anónimos" se acompaña con dos sesudos estudios, al comienzo de la novela, en los que se trata sobre el surgimiento, propagación e influencia (nefasta, no hace falta decir) de los cuñados a lo largo de la Historia; un fenómeno, este de los cuñados, que ha llegado a marcar el futuro de la Humanidad.

(Continuará…)