23 diciembre 2013
Así conté 2013 en 140 caracteres (Octubre)
16 octubre 2012
No nos han dado el premio Planeta, pero...
31 octubre 2011
Disfraces de Halloween
17 octubre 2011
Twisting by the pool (60 edición del Premio Planeta)

El sábado por la noche, Anita Noire y un servidor mantuvimos un intercambio de pareceres a través de Twitter al hilo de la 60 edición del Premio Planeta, cuya ceremonia contaba con la presencia de los Príncipes de Asturias y, por tanto, no con la nuestra (somos sospechosos y, además, había que dejar hueco a los escoltas).
Nuestra conversación comenzó a eso de las once de la noche (el Premio se concedía a las doce):
Yo: De la Plaza Catalunya al Premio Planeta ¿Me dejarán entrar?... ¡Soy Enrique Vila-Matas, finalista del premio con "Riña de perros"!
A.N.: No es posible, Enrique Vila-Matas soy yo y mi libro, el próximo vencedor del Planeta: "Ruido de Flautas, llantos de perros".
Yo: La flauta es de Bartolo, no de Vila-Matas. Y yo siempre he salido en las fotos con la mano en la barbilla. Merezco el premio…
A.N.: No es posible. Mi barbilla de maxilar prognato vencerá y la de bartolo ¿era la de un agujero sólo?
Yo: ¡Tú eres Antonio Gala! ¡Hombrepordios! Perros... Flautas... Agujeros solos... Maxilares prognatos... ¡Te pillé!
A.N.: Maldita sea, me pillaste pero el Planeta es mío.
Yo: Tuyo será el planeta y, si te empeñas, la pista de baile. Pero el premio es mío, ¡como me llamo Joyce!...
A.N.: Impostor, en realidad eres Leonardo Dantes, lo percibo por el dancing de tus dedos sobre el teclado.
Yo: Mi baile del pañuelo es por los nervios... Y nada que ver con el Conde de Montecristo, Edmundo Dantés: puramente lorquiano...
A.N.: Me das miedo.
Yo: Dentro de una hora te daré envidia…
A partir de entonces, también en Twitter, pasé a comentar la gala (¿?) en directo:
12:02 a.m.: And the winner is: "El imperio eres tú", de Javier Moro.
12:06 a.m.: Mañana veremos en la prensa fotos del Príncipe de Asturias bajo el titular "El imperio eres tú"
12:07 a.m.: Que alguien le diga a Javier Moro que deje de arruinar las ventas de su propia novela... ¡Qué discurso!...
12:12 a.m.: Después de la tomadura de pelo del Premio Planeta, volvemos a Plaza Catalunya más indignados que antes...
A esa hora, el móvil se me quedó sin batería y no pude poner un tweet de felicitación sincera a Inma Chacón, finalista del Premio Planeta y, ella sí, novelista de prestigio.
Tampoco pude decir que Javier Moro me parece un autor de best-sellers de aeropuerto y el título de su novela un remedo de culebrón con Borbones de por medio…
04 octubre 2011
El fallo del jurado

18 octubre 2010
El premio Planeta 2010 (crónica posterior)

No tenía dinero para pagar al taxista que me llevó hasta el Palau de Congresos, donde se celebraba la entrega del premio… Y tampoco pude convencerlo de que, una vez ganado éste, podría pagarle con creces la carrera… No me quedó más remedio que salir corriendo del taxi…
En la entrada, un armario empotrado con pinganillo en la oreja me preguntó:
-¿Usted quién es?...
-Yo es que vengo con pseudónimo-, respondí…
-Ya, el viejo truco… ¿Usted quién es?-, insistió.
-Soy Pedro J. Ramírez…
-Ya… ¿Y los tirantes?...
-Ehhh... Los tiene Ágatha, que me los está tuneando…
-En ese caso, le acompaño en el sentimiento… Pase.
Mi nombre… Bueno, mi pseudónimo figuraba en la lista de una de las mesas más alejadas de la Presidencia, lo que me hizo sospechar, con meridiana claridad, que no me iban a dar el premio. Retransmitiéndose en directo, y sabiendo que en televisión el tiempo es oro, deduje que la gloria de los 601.000 euros recaería en Eduardo Mendoza o en Carmen Amoraga, que estaban sentados mucho más cerca que yo.
Y así fue.
Después de mucho deliberar el jurado (al menos, así lo vendieron), la pasta gansa, la escultura prescindible y la promoción de seis meses por todos los Cortingleses del suelo patrio fueron para mi tocayo.
Yo, entre el alcohol y los nervios, no me estaba enterando de nada de lo que estaba diciendo Carmen Posadas, pero cuando empezó a leer “Eduardo…” pegué un salto y empecé a entonar el “We are the champions”, agitando al aire la servilleta. El mastodóntico portador del pinganillo se vino hacia mí y me dijo:
-Pedro J., ¿qué haces? Si no has ganado…
Miré al escenario y mi tocayo ya estaba hablando sobre una riña de gatos que sucede en Madrid antes de la Guerra Civil.
-¡Pero si es mi jefe!, exclamé abrazando al pinganillero…
-Pedro J., ¿estás bien?, me preguntó asustado…
Entonces, secuestrando una botella de cava de una mesa cercana, me fui con él hacia un rincón y, mientras los flashes provocaban destellos en el sudor de la frente de Montilla, le conté que, hacía ya tiempo, Eduardo Mendoza me encargó que le escribiera una novela, que él andaba desganado. Yo me inspiré en las andanzas de mi cuñado a su llegada a la gran ciudad y la titulé “Sin noticias de Gurb”. Lo demás, añadí, ya es conocido…
La noche terminó ayer domingo por la mañana. Se rumorea que hay fotos mías con las miembros del jurado Ángeles Caso y Carmen Posadas bañándonos en Canaletas y gritando “¡Pío, pío, pío…Pa’ Jurado, la Rocío!”… Ellas no han hecho declaración alguna al respecto… Y yo soy un caballero…
15 octubre 2010
El premio Planeta 2010 (crónica previa)

El puente del Pilar me impidió colgar la noticia en el tablón de anuncios de la oficina hasta el miércoles por la mañana. Escanearla y colgarla en la intranet ya me dijeron los del departamento de Informática que tardaría hasta, como mínimo, mediados de noviembre…
Mientras tanto, durante los cuatro días festivos, me concentré en comerme las uñas de mis compañeros de piso porque las mías quería tenerlas intactas por si tenía que subir al escenario a recoger el premio de manos de Ángeles Caso.
El espejo del cuarto de baño fue paciente testigo del ensayo de doce o trece discursos diferentes en los que, de todas las maneras posibles, agradecía a los responsables del orfelinato la oportunidad que me habían dado de introducirme en la Literatura dejándome leer las Páginas Amarillas y las etiquetas de los botes de champú que ellos utilizaban sólo muy de vez en cuando…
También tenía palabras de agradecimiento para todos los profesores de Lengua que no me expulsaron de sus clases cada vez que, sin éxito, yo intentaba hacer la O después de fumarme un canuto…
Y no me olvidaba de todas las entidades bancarias que, con insistente regularidad, me envían amables cartas conminándome a aprender a leer entre líneas plagadas de números rojos…
Quedan apenas unas horas para que empiece el acto y no sé qué ponerme: si el esmoquin que todavía no he alquilado o el traje que llevé a la boda de mi tío, el seminarista arrepentido. Seguramente me ponga lo único que parece que tiene aspecto de limpio: unos pantalones vaqueros y una americana que, forzando un poco la postura, nadie diría que tiene dos quemaduras de cigarro en las mangas.
En todo caso, el lunes os lo cuento. Con todos los detalles que la inevitable resaca no se haya llevado por delante…
NOTA DE ÚLTIMA HORA: Por lo que dice la prensa, parece que el premio se lo va a llevar Javier Marías… Yo estoy seguro de que no… Su novela también la he escrito yo… Con los descartes de la mía…


