Coincidiendo con el nacimiento de su primera hija,
Mark Zueker… Sukerber… Zuberg…, el fundador de Facebook, queremos decir, ha
anunciado que donará el 99% de sus acciones de la firma a labores
filantrópicas, que no sabemos lo que significa pero que ya estamos mirando en
el catálogo de CCC si hay un curso para eso y podemos pillar cacho además de la
guitarra de regalo.
En la actualidad, el valor de esas acciones alcanza
los 42.000 millones de euros, lo que en antiguas pesetas viene a ser una cantidad
tal que si la ponemos aquí en cifras colapsamos la capacidad de almacenamiento
de datos de Internet.
Lo que ya es seguro es que, cuando esa niña tenga
uso de razón, no va a darle al botón de “Me gusta”. Incluso intuimos lo que
escribirá cuando Facebook le pregunte “¿En qué estás pensando?” Y no sólo
dejará de hablarse con su padre, sino que lo bloqueará y lo denunciará por
contenidos inapropiados y ofensivos. A cambio, éste le dirá que siempre tiene
la opción de irse a Google y probar con el botón “Voy a tener suerte”…
La niña, a la que no sólo han dejado sin herencia
sino que la han bautizado con el nombre de Max Chan, y es que la crueldad no
tiene límites, nació el pasado jueves, día de Acción de Gracias. Está visto que
su padre, haciendo gracias, no tiene precio. Bueno, sí: 42.000 millones.
Por nuestra parte, sólo podemos solidarizarnos con
la niña y darle la bienvenida a Twitter.

