Hoy es un
día muy especial. Mi abuela cumple cien años…
Hace un
tiempo, escribí este microrrelato basado en hechos reales. Sirva como homenaje
y regalo a la persona más vitalista que he conocido jamás:
De repente, le empezaron a fallar las piernas
y tuvo que usar bastón. De repente, le empezó a fallar el oído y tuvo que usar
sonotone. De repente, le empezó a fallar el corazón y tuvo que usar
marcapasos….
De repente, le empezaron a doler las
articulaciones, la cabeza. De repente, un catarro se convertía en neumonía y
tenía que ingresar de urgencia en el hospital…
“Si esto”, se lamentaba, “me pasa ahora que
tengo noventa y tres años, ¿cómo será cuando me llegue la vejez?”...
