
ACTO PRIMERO
Aquiles, héroe de la mitología griega y uno de los protagonistas principales de la “Ilíada” de Homero, era un ser prácticamente invulnerable. ¿Prácticamente? Sí, todo su cuerpo lo era salvo su talón, ya ves tú qué tontería…
Pues basta que tengas ese pequeño defecto para que, en una de esas batallas tontas de fin de semana, venga el enemigo, te lance una flecha envenenada y te la clave justo en esa puñetera parte de tu cuerpo…
ACTO SEGUNDO
Siglos más tarde, nuestro Rey, Juan Carlos Palito, experto conocedor de la mitología griega, (no en vano se casa con una... Con una griega, no con una mitología, claro) ordena a sus súbditos de bata blanca ser operado, con nocturnidad y alevosía, precisamente del ya famoso “talón de Aquiles”… No vaya a ser que…
Cuentan las crónicas de la época que la operación es exitosa, aunque el monarca deberá permanecer sin trabajar al menos durante diez semanas (“al menos durante diez semanas más”, cuentan las crónicas alternativas).
ACTO TERCERO
El Presidente del Consejo de Ancianos, José Bono, realiza una visita de cortesía al monarca tras su operación y, a la salida de Palacio, reúne al pueblo y exclama: “El Rey se encuentra magníficamente bien desde el punto de vista intelectual y de agilidad mental”.
ACTO CUARTO
El pueblo llano, a la vista de los resultados de la operación en el único punto débil del ser humano, se lanza en tromba a pedir cita para ser operados en la Seguridad Social y ésta se colapsa, se desborda y acaba hundiéndose por saturación de mercado.
ACTO QUINTO Y ÚLTIMO
Los griegos más conservadores inventan, para la posteridad, los términos “copago” y “seguro privado”.
(NOTA DEL AUTOR)
En toda tragedia griega hay, como mandan los cánones, un coro griego. En esta ocasión, ha sido imposible convocarlo pues tenían ya un compromiso para protestar en la calle contra la reforma de la Constitución.