Mostrando entradas con la etiqueta Internacional Microcuentista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Internacional Microcuentista. Mostrar todas las entradas

22 noviembre 2013

El final está cerca de la fama internacional


La Internacional Microcuentista es una publicación literaria cuyo comité editorial está repartido, como la fortuna de Bárcenas, por varios países: Colombia, Argentina, México, Perú y España.

Esta semana han tenido a bien publicar una reseña de mi libro de microrrelatos “El final está cerca”. Y, en un acto de generosidad que les agradezco, también han publicado una entrevista con su autor, servidor de ustedes.

Comienza así:

¿Puedes explicarnos brevemente qué es El final está cerca y darnos un motivo para leerlo?
Es una colección de microrrelatos. De humor, fundamentalmente. Sin hilo conductor, sin fronteras. Una colección de historias independientes que invitan, cada una de ellas, a demorar el final.

Es, por otro lado, el resultado de tres años de trabajo, suponiendo que escribir microrrelatos de humor alguien lo considere un trabajo.

No se me ocurre mejor motivo para animar a leerlo que comprometerme a devolverle el dinero a quien no suelte, al menos, una carcajada con él.
  
¿Por qué, para qué o para quién escribes?
No hay una causa concreta… De pequeño también comía magdalenas como Proust y me inventaba pueblos enteros como Atxaga, pero no creo que eso haya influido.

Escribo para que no se me vaya la fuerza por la boca. Decir tonterías cuesta muy poco. Escribirlas te lleva más tiempo y hace que te lo pienses al menos dos veces.

Y escribo para todo aquel que piense como yo que esta vida puede llegar a ser un valle de lágrimas de risa.

¿El humor es indispensable en tu literatura?
No necesariamente, pero es un género en el que me muevo con relativa facilidad / felicidad.

A pesar de la importancia que se le otorga al título, muy pocos de tus textos lo tienen, ¿por qué?
Apuesto por el microrrelato híperbreve, el nanorrelato o el relato tuit, que llaman algunos. La dificultad del mismo estriba, fundamentalmente, en hacerse entender por sí mismo. En ese sentido, ponerle un título me parece una trampa, una ayuda adicional. Llámame masoca…

Para no sucumbir, ¿hay que tomarse la realidad con humor o con un botellín de cerveza?
Con humor Y con un botellín de cerveza. Incompatibilidades, las justas…

(…)

Puedes leer el resto de la entrevista pinchando AQUÍ

-------------------
Y, si lo deseas, también puedes comprar el libro pinchando AQUÍ