01 octubre 2018
28 septiembre 2018
#BEERNES 84 – MALOS POEMAS
Por culpa
De aquel
Maldito tic nervioso
En la mano derecha,
Convertía
En malos poemas
Sus microrrelatos.
27 septiembre 2018
26 septiembre 2018
25 septiembre 2018
24 septiembre 2018
21 septiembre 2018
#BEERNES 83 – SÍNDROME DE DIÓGENES
La ventaja de ser su
secretario es que tenía acceso a todos sus documentos, archivos y libros. Había
confiado en mí el orden de su caos creativo y la gestión de su agenda.
Una tarde, mientras él
paseaba por los alrededores de su chalé, entré en su despacho. Rebusqué en la
papelera y encontré un papel arrugado donde se podía leer una frase:
Ninguno
de los dos notó su llegada.
Podría ser el
comienzo frustrado de una novela o relato. Seguí curioseando y saqué otra bola
de papel. Decía:
Llevaba
semanas deseando llevarte bajo aquel árbol y justo a aquella hora.
¿Otro inicio
descartado? ¿Parte de su diario?... En la papelera había más bolas y mi
curiosidad seguía en aumento…
Apenas
tuve tiempo de ver tu sien ensangrentada cuando sonó el segundo disparo, esta
vez dirigido a mí.
Parecían frases sin
sentido. ¿Ejercicios de estilo?...
Era
la primera vez que le pedía prestado el coche a mi padre.
Me estaba
divirtiendo. Cada frase prometía una gran historia. Pero todas habían acabado
arrugadas en la papelera. Aún había dos más…
Nos
besamos aún con el motor encendido.
Quizás esta frase
tuviera alguna relación con la anterior… La última bola de papel contenía esta
frase:
La
noche recobró el silencio perdido.
A diferencia de las
anteriores, esta podría significar el final de una historia. ¿Qué pasaría si
juntara las seis frases? ¿Podrían componer un microrrelato ordenadas de una
determinada manera?...
20 septiembre 2018
19 septiembre 2018
18 septiembre 2018
17 septiembre 2018
13 septiembre 2018
12 septiembre 2018
11 septiembre 2018
10 septiembre 2018
07 septiembre 2018
#BEERNES 81 – UNA BIBLIOTECA EDUCADA
A
Elia Barceló, este cuento cuyo parecido con la realidad no es el del todo pura
coincidencia
Con el tiempo, la
biblioteca que yo frecuentaba se fue modernizando. Ahora ya no se necesitaba el
carné de socio para entrar. Bastaba con poner el dedo índice sobre un minúsculo
lector óptico para que éste reconociera tu huella digital y te permitiera el paso
con un mensaje impreso en una pantalla: “Bienvenido, Eduardo”.
Todo iba bien, como
siempre, hasta que decidí marcharme. Puse mi dedo índice sobre el mecanismo del
torno de salida y en la pantalla apareció el mensaje: “Hasta pronto, Helena”.
Comenté la incidencia
con el guardia de seguridad de la puerta. Éste se encogió de hombros y despachó
el incidente con un desinteresado “Cosas de la tecnología…”
Salí a la calle. En
mi mano llevaba la novela de Elia Barceló “El color del silencio” cuya
protagonista se llama, sí, Helena…
06 septiembre 2018
05 septiembre 2018
04 septiembre 2018
03 septiembre 2018
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