23 abril 2008

Grandes fracasos de la Literatura Universal


Con motivo de la celebración del Día Mundial del Libro, hoy queremos hacer aquí un breve repaso de los grandes fracasos de la Historia de la Literatura de todos los tiempos.

Miguel de Cervantes Saavedra (1547 – 1616): Animado por los consejos de su cuñado, se apostó un brazo a que era capaz de hacer el himno más bello jamás escuchado para el municipio de Campo de Criptana, en La Mancha. La inenarrable sucesión de casposos ripios sólo pudo ser empeorada el día de su presentación oficial al ser cantada por una joven e inexperta vocalista que respondía al nombre de Sarita Montiel. Los lugareños no sólo le arrancaron el brazo al vate sino que consiguieron que la autoridad competente le encarcelara de por vida.

Ya en prisión, Cervantes, con su único brazo ileso, empezó a escribir sus memorias: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” Como para querer recordarlo… Dada su manifiesta incapacidad para hilar más de dos frases subordinadas, sus compañeros de celda, como divertimento, le robaban por la noche las cuartillas que él emborronaba durante el día y variaban el argumento de la autobiografía haciéndole vivir situaciones a cual más surrealista. Creo que todavía hoy se pueden encontrar algunos ejemplares de aquella obra, escrita por no se sabe a ciencia cierta cuántas manos…

William Shakespeare (1564 – 1616): Animado por los consejos de su cuñado, abrió un establecimiento de venta de productos eróticos en su localidad de origen: la “Sex Pir House”. Debido al puritanismo de la época, el negocio fue un rotundo fracaso. Inmerso en un mar de deudas, Shakespeare no tuvo más remedio que venderse a una revista del corazón para firmar una colaboración semanal en la que iba desvelando las intimidades de los escasos clientes que pasaron por su establecimiento: que si una pareja de enamorados que no podían consumar su amor porque pertenecían a familias enfrentadas, que si un joven que estaba perdidamente enamorado de su madre y tenía la firme intención de matar a su padre… En fin, todo en ese plan… Si su memoria sigue aún viva es sólo gracias a Telecinco (que sigue explotando el género) y a la Asociación Internacional de Psiquiatría (que llevó los relatos a su terreno).

Carlos Ruiz Zafón (1964): Animado por los consejos de su cuñado, invirtió todos sus ahorros en autoeditarse una novela que había escrito en su más tierna adolescencia. La tirada inicial fue de veinte millones de ejemplares y la distribuyó por más de cincuenta países. A fecha de hoy, siete años más tarde, sólo ha sido capaz de vender la mitad de los ejemplares editados. Agobiado por las deudas, y con un euribor que no le hace ningún favor al pago mensual de su hipoteca, decidió semanas atrás cambiar la carátula del libro, modificar el título y tratar de vender los diez millones de ejemplares sobrantes como si de una nueva novela se tratara. Reza todas las noches a los dioses del Parnaso para que el público lector no note la trampa…

10 comentarios:

Merce dijo...

Si es que a quien se le ocurre seguir los consejos de un cuñado...ahora si los cuñados son perjudiciales para la salud...no te cuento las cuñadas...(sobre todo y ahora que no me oye nadie, las políticas)

perdidaenlaciudad dijo...

Jajaja... Es reconfortante verlos desde el punto de vista del fracaso... de este modo, mi vida no es tan mediocre... jaja... tendré que preguntarle a mi cuñado qué hago con mi vida... para hacer lo contrario, claro... Bsoss!

Luna Carmesi dijo...

Los cuñados en la literatura...
Suena duro... muy duro...
Si esta noche no duermo tendras tu la culpa!!!
Y no hablo de sexo! Hablo de pesadillas!!!
ajajaja

Besos!

Mesalina dijo...

Genial. La vida de dos literatos(del último nombrado me reservo la opinión) vista desde otra perspectiva provoca una catarsis en mi ánimo. ÝA me puedo ahorrar mis sesiones con el psicoanalista :P
No todo está perdido, hay vida más allá de los cuñados.
:P
Genial, Sr. Cruz. Me encantó. Este artículo se merece unas cervecitas. :)

Más claro, agua dijo...

Merce, "cuñada" + "política" no es una suma en cuyo resultado quiera verme implicado... :-)

Perdida, no te fies de tu cuñado. Pienses lo que pienses, seguro que te la lía ;-)

Luna, ¿sexo? ¿pesadillas? Si es culpa mía, ¿por qué ponerse en lo peor? :-)

Mesalina, esas cervecitas creo que van a caer el puente del Corpus (22de mayo) en Tarifa... ¿Hace?

Serio Pérez dijo...

Genial tu crítica aproximación a estos tres grandes de la literatura. No debemos olvidar que la literatura, como la cocina, es también considerada un arte. Tu ensayo me hizo recordar que desde hace ya mucho tiempo quiero leer los libros de estos autores, pero gasto demasiadas horas leyendo el menú de los bares.

Es la entrada que más me ha gustado desde que descubrí tu blog, que reviso a diario.

Más claro, agua dijo...

Serio, el menú de algunos bares es pura poesía ;-)

Mesalina dijo...

Lo apunto en mi agenda :)

David Torres dijo...

JAJAJAJAJAJAJA

Genial.

Yo por Ruiz Zafón, en el plano profesional, sólo siento una cosa: puta envidia.

Persio dijo...

jeje, qué crueldad con Zafón.
Yo la verdad es que no pasé de la página 50 de su primera novela. Y de esta, obviamente, paso.