¿Y qué entenderá el señor ministro por un desfile
“low cost”? Puestos a adivinar, se me ocurren varias respuestas:
Tras la cabra de la Legión irá el gitano con la
escalera y el pianillo y la gitana con un vaso de plástico en la mano diciendo
“dame argo, shiquillo, que es pa comé”…
Los tanques desfilarán a una velocidad menor al
máximo permitido para ahorrar combustible.
Los soldados tendrán que inscribirse al desfile y
pagar treinta euros para que les den un dorsal.
Se suprimen los aviones que dibujan en el cielo la
bandera española con el humo de sus motores y se sustituye ese efecto por el
clásico confetti arrojado desde un edifico alto.
El Rey excusa su asistencia y manda al suplente.
El desfile al completo se sustituye por un
powerpoint explicativo.
Etcétera…
Pero sea lo que fuere al final, lo único claro es
que con Gila vivíamos mejor.