Dime, dime el secreto de tu corazón virgen, dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra, quiero saber por qué ahora eres un agua, esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma.
Dime por qué sobre tu pelo suelto, sobre tu dulce hierba acariciada, cae, resbala, acaricia, se va un sol ardiente o reposado que te toca como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.
Dime por qué tu corazón como una selva diminuta espera bajo tierra los imposibles pájaros, esa canción total que por encima de los ojos hacen los sueños cuando pasan sin ruido.
Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo, que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme, cantas color de piedra, color de beso o labio, cantas como si el nácar durmiera o respirara.
Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste, ese rizo voluble que ignora el viento, esos ojos por donde sólo boga el silencio, esos dientes que son de marfil resguardado, ese aire que no mueve unas hojas no verdes...
¡Oh tú, cielo riente, que pasas como nube; oh pájaro feliz, que sobre un hombro ríes; fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna; césped blando que pisan unos pies adorados!
Vicente Aleixandre La destrucción o el amor (1935)
Pena de no poder utilizar unas tenazas estratégicamente colocadas. Resolvía yo este acertijo macabro de ríos y vertederos más pronto que tarde. Saludos
De las tenazas, nada de nada. Somos mucho más personas que ellos. Mejor que les pongan a trabajar en las carreteras todos los agostos y que le envien el sueldo a los padres.
9 comentarios:
Hijos de p...
idem
Yo no lo habría expresado más claro que vosotras dos...
CANCIÓN A UNA MUCHACHA MUERTA
Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qué ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma.
Dime por qué sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.
Dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros,
esa canción total que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido.
Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el nácar durmiera o respirara.
Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde sólo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes...
¡Oh tú, cielo riente, que pasas como nube;
oh pájaro feliz, que sobre un hombro ríes;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
césped blando que pisan unos pies adorados!
Vicente Aleixandre
La destrucción o el amor (1935)
Un abrazo
Moderrunner, ¡todo un Nobel! Muy apropiado, gracias por compartirlo ;-)
Pena de no poder utilizar unas tenazas estratégicamente colocadas. Resolvía yo este acertijo macabro de ríos y vertederos más pronto que tarde.
Saludos
Demasiado cinismo,demasiada maldad,
demasiada injusticia ...
Food, en la cárcel hay tenazas; ya las probarán...
Domin, lo peor es esa sensación de indefensión ante la injusticia...
De las tenazas, nada de nada. Somos mucho más personas que ellos. Mejor que les pongan a trabajar en las carreteras todos los agostos y que le envien el sueldo a los padres.
Publicar un comentario