Aunque aún se les ve circulando como reclamo
turístico por el río Mississippi a la altura de Nueva Orleans, los barcos de
vapor hace tiempo que dejaron de navegar por el río Guadalquivir.
Es algo que a nadie debe extrañar a la vista del
recorrido tan extraño que realizaban…
De Sevilla a Sanlúcar… Hasta ahí todo bien.
Desciendes del barco en Bajo de Guía, te comes unas tortillitas de camarones,
unas albóndigas de choco y unos langostinos en Casa Bigote, y reposas la comida
viendo enfrente el Parque de Doñana. Fantástico.
Pero, ¿qué me dicen de la segunda parte del
recorrido?...
Sevilla – Sanlúcar – Mar…
Y en el mar, ¿qué? ¿Qué hacían con los pasajeros? Porque
nada se dice del viaje de vuelta… Y lo cierto es que ninguno de ellos ha
regresado para contarlo… Normal que la gente se empezara a pensar muy mucho lo
de embarcar en un vapor y, normal, por tanto, que éstos acabaran
desapareciendo…
Y si alguno tiene una teoría más convincente, que
calle para siempre, que me arruina la argumentación. Con lo que me ha costado
elaborarla…
