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05 octubre 2015

Yo lo he visto... (102)


Aunque aún se les ve circulando como reclamo turístico por el río Mississippi a la altura de Nueva Orleans, los barcos de vapor hace tiempo que dejaron de navegar por el río Guadalquivir.

Es algo que a nadie debe extrañar a la vista del recorrido tan extraño que realizaban…

De Sevilla a Sanlúcar… Hasta ahí todo bien. Desciendes del barco en Bajo de Guía, te comes unas tortillitas de camarones, unas albóndigas de choco y unos langostinos en Casa Bigote, y reposas la comida viendo enfrente el Parque de Doñana. Fantástico.

Pero, ¿qué me dicen de la segunda parte del recorrido?...

Sevilla – Sanlúcar – Mar…

Y en el mar, ¿qué? ¿Qué hacían con los pasajeros? Porque nada se dice del viaje de vuelta… Y lo cierto es que ninguno de ellos ha regresado para contarlo… Normal que la gente se empezara a pensar muy mucho lo de embarcar en un vapor y, normal, por tanto, que éstos acabaran desapareciendo…

Y si alguno tiene una teoría más convincente, que calle para siempre, que me arruina la argumentación. Con lo que me ha costado elaborarla…


14 octubre 2013

Yo lo he visto… (11)


Pero qué demonios representa esa señal… Algo está prohibiendo, vale, pero qué…

Hipótesis A:

Lo que cuelga del pez es una cuerda, la cual también rodearía su cuello (en el supuesto caso de que los peces tuvieran cuello, que yo creo no, que son más como Fernando Alonso…)

En este caso, la señal estaría prohibiendo que sacáramos a nuestras mascotas peces de paseo por el puerto marítimo con el fin de evitar desagradables atropellos por parte de algún yate descontrolado.

Hipótesis B:

Lo que cuelga del pez es un spaghetti.

En este caso, la prohibición haría referencia a la reproducción de la escena de la película  “La Dama y el Vagabundo” en la que ambos comparten un suculento plato de spaguettis, seguro que la recuerdas...

Ambas hipótesis parecen decasbelladas, lo sé. Pero, ¿se te ocurre alguna explicación coherente mejor?...

Por lo que a mí respecta, las autoridades portuarias pueden estar tranquilas: ni tengo una lubina como mascota a la que sacar a pasear ni se me pasa por la cabeza acabar morreándome con un txangurro con la boca llena de pasta. Si al menos fuera una merluza…