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05 octubre 2015

Yo lo he visto... (102)


Aunque aún se les ve circulando como reclamo turístico por el río Mississippi a la altura de Nueva Orleans, los barcos de vapor hace tiempo que dejaron de navegar por el río Guadalquivir.

Es algo que a nadie debe extrañar a la vista del recorrido tan extraño que realizaban…

De Sevilla a Sanlúcar… Hasta ahí todo bien. Desciendes del barco en Bajo de Guía, te comes unas tortillitas de camarones, unas albóndigas de choco y unos langostinos en Casa Bigote, y reposas la comida viendo enfrente el Parque de Doñana. Fantástico.

Pero, ¿qué me dicen de la segunda parte del recorrido?...

Sevilla – Sanlúcar – Mar…

Y en el mar, ¿qué? ¿Qué hacían con los pasajeros? Porque nada se dice del viaje de vuelta… Y lo cierto es que ninguno de ellos ha regresado para contarlo… Normal que la gente se empezara a pensar muy mucho lo de embarcar en un vapor y, normal, por tanto, que éstos acabaran desapareciendo…

Y si alguno tiene una teoría más convincente, que calle para siempre, que me arruina la argumentación. Con lo que me ha costado elaborarla…


31 julio 2015

Ligero de equipaje


Y cuando llegue el día del último viaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Que ninguno de mis enemigos descorché botellas todavía. Ha llegado el día del viaje, sí, pero no del último viaje. Hace tiempo que vengo diciendo que morir es relativo…

Pero sí es cierto que parte hoy la nave que no regresará hasta septiembre. Y, efectivamente, me encontraréis a bordo ligero de equipaje. Lo que veis en la foto de arriba y algo de ropa. Casi desnudo, como los hijos de la mar, a quienes saludaré personalmente en el chiringuito de siempre.


A lo largo del mes irán apareciendo por el blog algunas frases veraniegas. Espero que os gusten y que sigáis aquí en septiembre. Mientras tanto… Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar…