Hace mucho que no os cuento nada de mi relación con
Miss Senegal… Y no es por falta de ganas, que conste, sino por ausencia de
novedades reseñables… Como en el chiste, ni me llama ni me escribe…
Hasta ayer, que me mandó el mail que podéis ver en
la foto de abajo y que, traducido y resumido, viene a decir lo siguiente:
“Soy
Charmadia. Dios lo ha hecho por mí”
Ya veis. Ni un “hola cariño k ase” ni nada… Y a
Dios pone por testigo. Para darme celos, entiendo…
“Me alegra
informarte de mi éxito en transferir mis fondos a una cuenta suiza con la ayuda
de un nuevo socio paraguayo…”
¿Para
qué? ¡Paraguayo!... Me
ha puesto los cuernos con un paraguayo!!!
“No olvido
tus esfuerzos e intentos fallidos en ayudarme a transferir esos fondos…”
Ahora resulta que la miss también maneja con
soltura la ironía…
“Contacta con
el reverendo Marck Adu y pídele que te mande un cheque por 50.000 dólares que
te reservé por ser un hombre comprensivo y atento”.
Nunca me han dado tanta pasta por un despido
improcedente…
“Avísame
cuando lo recibas para poder compartir la alegría después de todo el
sufrimiento anterior…”
No es que maneje la ironía. Es que es experta en
sarcasmo…
“De momento,
estoy muy liada con el nuevo socio…”
Ya me imagino, ya... Lagarta!!!
“With best
love, Charmadia”
¿Y ahora qué hago?... ¿Le contesto despechado
renunciando a su limosna?... ¿Contrato a los Zetas para que hagan desaparecer
al paraguayo?... ¿Contacto con el reverendo, le inundo de piropos y me fundo la
pasta con él en unas islas paradisíacas?...
Qué complicado es el amor, leches…
(¿Continuará?...)